TRATAMIENTO ECOLÓGICO DEL PRAYS DEL OLIVO

El prays de olivo (Prays oleae.Bern) es un insecto fitófago ejemplo de adaptación al huésped , seguramente también de coevolución  insecto-planta; cada una de sus tres generaciones anuales está especializada en el aprovechamiento de una parte completamente distinta del vegetal, y además el valor nutricio de estos “menús” les permite, unido a otros condicionantes, una mayor o menor velocidad de desarrollo, la necesaria para una perfecta sincronización con la fenología del árbol .

 


                La generación primaveral se alimenta , en su fase larvaria, de las piezas florales, por esto se le llama “antófaga” (de anthos, flor); la estival se desarrolla a expensas de las reservas nutritivas de la semilla, en el interior del hueso de la aceituna (generación “carpófaga” de carpos: fruto), y la otoñal-invernal, que cierra el ciclo, se nutre del parénquima de las hojas (generación “filófaga”, como es fácil imaginar philos, que se lee “filos”, quiere decir hoja en griego).

 


 

                Visto como plaga, el prays causa daños, o puede causarlos, destruyendo gran cantidad de botones florales, lo cual no suele tener mayor importancia dado el exceso de floración habitual en esta especie ; y sobre todo , en la generación carpófaga, al ser responsable de la caída de gran cantidad de frutos, tras el cuajado, al producirse la entrada de las larvas, o al final del verano, al abandonar las larvas el fruto para crisalidar en tierra. El significado práctico de estas dos caídas no es el mismo. En el primer caso, excepto en años de niveles de ataque extremadamente altos, este derribo de frutos se ve compensado por una caída fisiológica menor, el porcentaje de frutos caídos - antes de endurecimiento del hueso -  es similar en árboles atacados por prays y en los que no lo están. En la caída tardía, los frutos están ya en proceso de maduración  y  el incremento de peso de los frutos que permanecen  no llega a compensar  las pérdidas Es un insecto con muchos enemigos naturales, tanto predadores como parsitoides, aun en cultivos poco diversos o muy intervenidos.

La fauna de predadores de prays, censada en el olivar se caracteriza por su diversidad. Siendo los crisópidos el grupo más abundante y activo; se han inventariado 10 especies de esta familia de neurópteros, y en ellas destaca  Chrysoperla carnea Steph., la “crisopa”, conocida de todos los agricultores – aunque muchos no sepan que se trata de un importantísimo aliado -, de color verde con alas como de gasa y largas antenas, su puesta es muy característica, pues coloca sus pequeños huevos blancos sobre un fino filamento de alrededor de un centímetro de largo, para evitar que las larvas ya nacidas  - que se lo comen todo – los devoren. Este insecto,  que se encuentra presente en toda la cuenca mediterránea,  es un predador muy  eficaz, que se alimenta de huevos, larvas y crisálidas , y  hay datos de la destrucción  - en generación carpófaga - de hasta el 90% de las puestas, siendo normales controles entre el 60 y el 80% .

                Los parasitoides del prays forman una larga lista, se han inventariados más de 40 en la cuenca mediterránea, aunque de estos menos de 10 constituyen un complejo parasitario permanente, y sólo dos son específicos o prácticamente específicos (Chelonus eleaphilus Sil y Ageniaspis fuscicollis Dahn. Var. Praysincola).

 

                En cuanto al tratamiento de esta plaga son fundamentales tres consideraciones :

                *En primer lugar, la determinación  del umbral de daños: en caso de una floración muy intensa, y un buen cuajado, puede ser deseable la presencia de este insecto para que realice, sin coste, una necesaria labor de ”aclareo” de frutos.

                *En cualquier caso, será imprescindible considerar las poblaciones de enemigos naturales y sobre todo de crisópidos, que con su control sobre las puestas de la generación carpófaga, pueden hacer innecesario el tratamiento ,aun con  ataques fuertes.

                *En el caso en que sea imprescindible realizar un tratamiento, ha de hacerse sobre la generación antófaga, que es la más vulnerable, durante la floración. Pero, también durante este período cualquier intervención con insecticidas no selectivos (por muy naturales que sean) lleva ala destrucción de la fauna útil, que en este momento empieza a reconstruir sus poblaciones  a partir de los individuos que han sobrevivido al invierno. Se trata de un período “crítico”, en el que es necesario prestar toda la atención posible a los efectos de las intervenciones sobre el resto de la fauna presente.                                                                                                         

Los formulados de Bacillus thurigiensis var.Kurstaki  tienen una eficacia muy similar – en cuanto a control de la plaga – a los tratamientos convencionales, con una incidencia mucho menor sobre los demás insectos,  pues las esporas y las toxinas de esta bacteria afectan sólo a las larvas de determinados órdenes de insectos (lepidópteros (mariposas y polillas), dípteros (moscas y mosquitos)) y actúan exclusivamente por ingestión. Para combatir el prays el tratamiento es sólo eficaz en las generaciones “filófaga” y “antófaga”, el momento más recomendable es durante la floración con la mayoría de las larvas en tercer estado. Para el control de la generación filófaga y de otros minadores (Margaronia) – justificables únicamente en ataque s a plantaciones jóvenes – el tratamiento debe hacerse cuando las larvas estén alimentándose activamente en el exterior de las hojas y brotes.

VISITA Y NO TE ARREPENTIRÁS

LOS SIGUIENTES PORTALES

EL FRACASO ESCOLAR, EL ACEITE Y EL CANTE

http://usuarios.lycos.es/fracasoescolar2

EL CANTE Y EL ACEITE

http://www.morente.es.mn

CÓRDOBA, ENFERMERA Y LUPUS

http://usuarios.lycos.es/aficionada1

SALOME EN LA COCINA

http://www.usuarios.lycos.es/salomeenlacocina

MI PRIMER TRABAJO

http://usuarios.lycos.es/miprimertrabajo