CONOCER EL AGRO SISTEMA DEL OLIVAR

Los ecosistemas suelen conocerse por su estructura (la forma en que aparecen dispuestos sus componentes y las condiciones que lo caracterizan en un momento dado, algo así como  forma de organizarse) y por su función (cómo funcionan, las relaciones

que se establecen entre sus componentes, fundamentadas en  los intercambios de energía y materiales entre ellos y con el exterior). Con los agrosistemas ocurre lo mismo.

 

-Estructura trófica y componentes  en el agrosistema

 

Las relaciones que se establecen entre todos los componentes del ecosistema, en cuanto a la comida se refiere, puede presentarse como una cadena - la famosa “cadena trófica” - en la que cada eslabón representa un grupo que se alimenta del eslabón anterior, también se representa como una pirámide, por aquello de que la base - sobre la que se apoya el resto - debe ser más amplia. Y la base en todos los ecosistemas terrestres – del planeta Tierra - son las plantas verdes, que son los únicos seres capaces de aprovechar la energía del sol, para, con el  anhídrido carbónico (CO2) del aire, el agua y los elementos minerales extraídos del suelo, construir su  propio organismo, por eso se les llama “productores”. Las plantas verdes, o partes de ellas, se las comen los llamados “consumidores primarios” o “fitófagos”. Y a estos los “consumidores secundarios” o “predadores”, y a estos los “superpredadores”. Y no es normal que haya más eslabones, la cadena suele ser corta, pero, frecuentemente, complicada.

 Pero hemos dejado la cadena a medias, hay otra parte, menos vistosa, pero quizás más importante, que es la de los organismos que se alimentan de materia orgánica muerta (cadáveres, excrementos, y restos en general, procedentes de animales o de plantas). Estos organismos los llamados “descomponedores” -necrófagos, detritívoros- son los encargados, a varios niveles, que los materiales nutritivos vuelvan otra vez al suelo y puedan volverse a utilizar.

En los ecosistemas la energía, fijada por las plantas verdes, pasa de un eslabón a otro, disipándose en cada paso y sin posibilidad de recuperación; mientras que los elementos minerales recorren la cadena de forma cíclica, permitiendo - si el ecosistema funciona adecuadamente - su utilización repetida una y otra vez de forma ininterrumpida.

Los ecosistemas suelen conocerse por su estructura (la forma en que aparecen dispuestos sus componentes y las condiciones que lo caracterizan en un momento dado, algo así como  forma de organizarse) y por su función (cómo funcionan, las relaciones

que se establecen entre sus componentes, fundamentadas en  los intercambios de energía y materiales entre ellos y con el exterior). Con los agrosistemas ocurre lo mismo.

 

-Estructura trófica y componentes  en el agrosistema

 

Las relaciones que se establecen entre todos los componentes del ecosistema, en cuanto a la comida se refiere, puede presentarse como una cadena - la famosa “cadena trófica” - en la que cada eslabón representa un grupo que se alimenta del eslabón anterior, también se representa como una pirámide, por aquello de que la base - sobre la que se apoya el resto - debe ser más amplia. Y la base en todos los ecosistemas terrestres – del planeta Tierra - son las plantas verdes, que son los únicos seres capaces de aprovechar la energía del sol, para, con el  anhídrido carbónico (CO2) del aire, el agua y los elementos minerales extraídos del suelo, construir su  propio organismo, por eso se les llama “productores”. Las plantas verdes, o partes de ellas, se las comen los llamados “consumidores primarios” o “fitófagos”. Y a estos los “consumidores secundarios” o “predadores”, y a estos los “superpredadores”. Y no es normal que haya más eslabones, la cadena suele ser corta, pero, frecuentemente, complicada.

 Pero hemos dejado la cadena a medias, hay otra parte, menos vistosa, pero quizás más importante, que es la de los organismos que se alimentan de materia orgánica muerta (cadáveres, excrementos, y restos en general, procedentes de animales o de plantas). Estos organismos los llamados “descomponedores” -necrófagos, detritívoros- son los encargados, a varios niveles, que los materiales nutritivos vuelvan otra vez al suelo y puedan volverse a utilizar.

En los ecosistemas la energía, fijada por las plantas verdes, pasa de un eslabón a otro, disipándose en cada paso y sin posibilidad de recuperación; mientras que los elementos minerales recorren la cadena de forma cíclica, permitiendo - si el ecosistema funciona adecuadamente - su utilización repetida una y otra vez de forma ininterrumpida.

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