LA DIABETES MELLITUS Y EL ACEITE

          

 La diabetes mellítus es uno de los principales problemas de salud que tienen actualmente los países avanzados.

 

                  Existen dos tipos diferentes de enfermedad, la diabetes que sufren los niños y adolescentes , y la que aparece en la edad adulta, generalmente a partir de los 40 años.

                  La primera necesita insulina para su control, mientras que la diabetes del adulto se asocia habitualmente a obesidad , no necesita insulina durante la mayor parte de su historia natural y es la más frecuente. Se calcula que , en cualquier país de Europa , al menos un 7% de la población sufre esta forma de diabetes , pero existe además un 12 % que padece una intolerancia a la glucosa , situación que consiste en tener niveles elevados de glucosa en la sangre , sin clara enfermedad , pero con gran riesgo de padecerla en el futuro.

 

                  Actualmente se considera diabético a cualquier adulto con una glucemia en ayunas que , en dos ocasiones , haya sido superior a 126 mg/dl sin estar en ayunas o a las dos horas de habérsele practicado una sobrecarga oral con 75 grs de glucosa.

                

                  La diabetes mellitus es una de las enfermedades metabólicas más importantes y es potencialmente muy grave , ya que origina múltiples complicaciones que afectan gravemente a la salud. Ejemplo de ello es su responsabilidad en el 50 % de todas las amputaciones de miembros inferiores y en el 25 % de todas las insuficiencias renales crónicas que necesitan diálisis. Además , es una la las principales causas de ceguera en las poblaciones desarrolladas y la sexta causa de muerte en los países occidentales , en especial por su capacidad para favorecer el desarrollo de arteriosclerosis.

 

                  Conviene saber que el ser diabético multiplica por diez las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio.

 

                  La identificación precoz , el control y el cuidado de las personas que padecen una diabetes mellitus son importantes pues , aunque no es un proceso curable   , su adecuado manejo reduce de forma sustancial la frecuencia y el grado de severidad de las complicaciones ya comentadas : la arteriosclerosis, con su grave efecto sobre el corazón  y el cerebro, la insuficiencia renal crónica, la afectación de la retina o ceguera y la alteración de los nervios periféricos.

 

                  Existe una aceptación unánime de que una dieta adecuada es la base principal para el control de la diabetes y de la intolerancia a la glucosa. Hasta hace unos años los médicos recomendaban para ello el consumo de una dieta importante en carbohidratos complejos y en fibra ( cereales, frutas, legumbres o pasta ), evitando los azúcares refinados (azúcar , dulces y pasteles ) y las grasas.

 

                  Durante años no hubo un claro conocimiento sobre la influencia de las distintas grasas en la prevención  de esta enfermedad y se restringía indiscriminadamente cualquier tipo de grasa. Sin embargo, gracias a los recientes descubrimientos en el campo de la nutrición , cada día gana más prestigio la idea de que la dieta rica en aceite de oliva, por su riqueza en grasa monoinsaturada, es beneficiosa para estos enfermos.

 

                  Por ello, la dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, está convirtiéndose en una de las mejores opciones para la prevención y el control de esta enfermedad metabólica. L a excelencia de la dieta de tipo mediterránea se ha puesto de manifiesto en varios estudios en los que se ha investigado el efecto de los ácidos grasos monoinsaturados sobre el control de pacientes diabéticos. Sus beneficios se han reflejado en una disminución de los niveles de glucosa, debido a su mejor utilización por parte de las células del organismo. Estos beneficios se han encontrado tanto en la diabetes de los jóvenes como en la enfermedad del adulto.

 

                  En la diabetes del adulto existe un fenómeno denominado resistencia a la insulina, consistente en que, para utilizar la glucosa de los alimentos, se necesita que el organismo produzca mas insulina de lo normal. Como consecuencia de ello, el páncreas, órgano encargado de producir insulina, se agota en su intento de producir más y más hormona para cubrir las necesidades diarias.

 

                  Cuando el agotamiento se hace evidente, aparece la enfermedad diabetica, con niveles de glucosa elevados y con sus clásicos síntomas de orina abundante, aumento del apetito, pérdida de peso y cansancio fácil. Pero antes que se llegue a esta fase avanzada de la enfermedad, durante años, existe una producción excesiva de insulina suficiente para mantener la glucosa en niveles normales, a costa de la indicada sobre carga del páncreas. En esta situación, aún no hay síntomas diabéticos ni elevación patológica de la glucosa plasmática sino sólo el mencionado estado de resistencia a la insulina.

 

                  A la luz de esta secuencia de acontecimientos nos podemos preguntar : ¿Tenemos posibilidad de utilizar alguna medida que evite o mejore dicha resistencia al efecto de la insulina ¿. ¿Podría prevenirse la aparición de la diabetes?. Pues bien, la repuesta es muy esperanzadora para las personas que siguen una dieta mediterránea, rica en aceite de oliva.

 

                  Estudios recientes han demostrado que el consumo de aceite de oliva en la alimentación por personas sanas, desciende los niveles de glucosa en un 12 %. Este descenso se produce tanto en su cifra  en ayunas como en los niveles sanguineos tras realizar un test de sobrecarga oral de glucosa. Tales hallazgos indican que el aceite de oliva mejora significativamente la utilización de la glucosa por las células del organismo. Pero, además de reducir los niveles de glucosa, la dieta rica en aceite e oliva reduce los niveles sanguíneos de insulina en personas sanas, lo que indica que con menos cantidad de esta hormona se mantiene normal la glucosa sanguínea. En términos sencillos, el aceite de oliva favorece la utilización de la glucosa por parte de las células y, por tanto, mejora la sensibilidad a la hormona, con lo que se evita el agotamiento futuro del páncreas y se previenen los factores que conducen a la larga al desarrollo de la diabetes.

 

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