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Últimas evidencias científicas, El aceite de oliva en la prevención de los factores de riesgo cardiovascular y las cardiopatías coronarias- |

El aceite de oliva y los factores de riesgo cardiovascular
Antecedentes
La aterosclerosis y la cardiopatía coronaria se producen por una combinación de distintos factores, muchos de los cuales son modificables. Los factores relacionados con la dieta, concretamente la ingesta de grasa dietética, están directamente implicados en el desarrollo de cardiopatía coronaria.
La mayoría de dietas seguidas por los países de la Europa occidental y septentrional poseen un elevado contenido en ácidos grasos saturados y ello presenta una fuerte correlación con los altos índices de morbididad y mortalidad por cardiopatía coronaria que se observan en estas zonas. Por contraste, en los países mediterráneos, donde la población consume la dieta tradicional y la mayoría de las calorías derivadas de las grasas proceden del aceite de oliva, existe una baja incidencia de cardiopatía coronaria.
Cada vez más indicios apuntan al papel crucial que desempeña el aceite de oliva, a través de sus efectos beneficiosos, sobre el metabolismo de los lípidos (si desea obtener más detalles al respecto, remítase al documento nº1 "El aceite de oliva y sus efectos sobre el metabolismo de los lípidos"), la presión arterial, la diabetes y los mecanismos coagulantes, en la prevención de cardiopatías coronarias.
El aceite de oliva y la hipertensión
Los estudios científicos llevados a cabo han identificado la existencia de una estrecha relación entre la dieta y la presión arterial. Los vegetarianos y las personas que siguen una dieta al estilo mediterráneo tienden a consumir más aceite de oliva, cereales, frutas y verduras y menos alimentos con un contenido de ácidos grasos saturados, como por ejemplo la mantequilla, los productos lácteos, el queso y la carne. Por lo general, la presión arterial suele ser más baja en estos grupos de individuos que en otras poblaciones.
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Factores
favorables en la dieta mediterránea |
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Aunque todavía no se ha establecido con exactitud cuáles son los elementos a
los que cabe atribuir los efectos antihipertensivos de la dieta al estilo
mediterráneo, los estudios realizados sugieren que la reducción de la presión
arterial se consigue a través de una combinación de factores favorables (véase
el cuadro).
Un estudio reciente sugiere que la adición de aceite de oliva a una dieta que no se modifique en ningún otro aspecto puede ejercer un claro efecto reductor de la presión arterial, que parece ser propio del aceite de oliva, exclusivamente, y no estar relacionado con su componente de ácidos grasos monoinsaturados.
El aceite de oliva y la diabetes
La manipulación dietética y la reducción de peso son vitales para la prevención y el tratamiento de la diabetes mellitus no insulinodependiente. Los pacientes pertenecientes al grupo de riesgo y aquellos que padecen diabetes mellitus no insulinodependiente ya han sido advertidos encarecidamente de la necesidad de reducir su consumo total de grasas mediante la reducción de la ingesta de ácidos grasos saturados y del aumento del consumo de hidratos de carbono complejos.
Sin embargo, algunos investigadores han descubierto que una dieta de alto contenido en hidratos de carbono y de bajo contenido graso puede agravar la trigliceridemia. Por consiguiente, se ha recomendado a los pacientes con diabetes mellitus no insulinodependiente el seguimiento de una dieta enriquecida con ácidos grasos monoinsaturados de menor contenido en hidratos de carbono. Las dietas con un contenido elevado en ácidos grasos monoinsaturados y con un bajo contenido en ácidos grasos saturados parecen mejorar los perfiles lipídicos y están asociadas a un control glucémico más óptimo que las dietas con un alto contenido en hidratos de carbono.
La dieta mediterránea típica, de alto contenido en hidratos de carbono complejos ricos en fibra y ácidos grasos monoinsaturados y de bajo contenido en ácidos grasos saturados se configura, por tanto, como la dieta ideal para los diabéticos. El contenido absoluto en grasas de la dieta puede ser alterado a diario para ajustarse a las necesidades individuales, modificando la cantidad utilizada de aceite de oliva.
El aceite de oliva y la obesidad
No cabe la menor duda de que la obesidad aumenta el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, debido a sus efectos perjudiciales sobre los perfiles lipídicos y la presión arterial, así como a su relación con la diabetes mellitus no insulinodependiente.
Desde un punto de vista calorífico, se cree que los alimentos pesados o "densos" y aquellos de elevado contenido en grasas constituyen la principal causa de obesidad. Por consiguiente, la dieta mediterránea tradicional, basada en los cereales, las verduras y legumbres, todos ellos alimentos caracterizados por poseer una baja densidad energética, parece resultar idónea para la prevención de la obesidad, a pesar de su relativamente elevado contenido de aceite de oliva. Los estudios epidemiológicos muestran una menor prevalencia de sobrepeso y obesidad en los países mediterráneos.
El aceite de oliva y los factores de riesgo trombogénico
Existen indicios acerca de la influencia ejercida por los factores nutricionales sobre distintos factores de coagulación. Se ha demostrado que los ácidos grasos poliinsaturados n-3 (omega-3) dietéticos ejercen efectos beneficiosos sobre la función plaquetaria, mientras que los efectos de los ácidos grasos poliinsaturados n-6 (omega-6) sobre la trombosis siguen presentando contradicciones. Aunque todavía no se dispone de pruebas fehacientes sobre el efecto beneficioso de los ácidos grasos monoinsaturados sobre el sistema de coagulación, la mayoría de los estudios realizados sobre la trombosis indican que una dieta al estilo mediterráneo, con las características mencionadas anteriormente, cumple los requisitos necesarios para la prevención de la trombosis.
El aceite de oliva y la cardiopatía coronaria
Estudios epidemiológicos
En el Estudio de los Siete Países (Seven Countries Study), que podría calificarse como el principal estudio jamás emprendido para la investigación de la relación existente entre la dieta mediterránea y la cardiopatía coronaria, se halló una correlación directa entre el consumo de ácidos grasos monoinsaturados y la supervivencia durante un período de 15 años. Prácticamente 13.000 hombres (de edades comprendidas entre 40 y 59 años) participaron en el estudio, y se observó que las tasas de mortalidad atribuibles a cardiopatías coronarias durante el período de seguimiento de 15 años eran inferiores en los países con una ingesta elevada de ácidos grasos monoinsaturados y un bajo consumo de ácidos grasos saturados.
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Países participantes en el Estudio de los Siete Países (Seven Countries Study) |
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La evidencia obtenida en la isla griega de Creta, que presentó la tasa de mortalidad más baja por cardiopatía coronaria durante el estudio, puso claramente de manifiesto que las propiedades reductoras del nivel de colesterol del ácido oleico (en gran parte procedente del aceite de oliva) se combinan con otras propiedades beneficiosas de la dieta mediterránea para proporcionar un efecto cardioprotector sustancial.
Desafortunadamente, desde el inicio del Estudio de los Siete Países (Seven Countries Study) a principios de la década de los sesenta, los cambios constantes que se están materializando en los hábitos alimentarios a lo largo y ancho del Mediterráneo parecen haber reducido la salud cardiovascular en toda esta región.
Los datos existentes sobre los estudios alimentarios señalan un aumento pronunciado en el consumo de alimentos de origen animal (carne, leche y productos lácteos) y de grasas comestibles distintas al aceite de oliva. Estas modificaciones han venido acompañadas de aumentos en distintos factores de riesgo cardiovascular, incluyendo unos niveles más elevados de colesterol, un mayor número de casos de obesidad y una incidencia más reiterada de hipertensión. Estas tendencias deberán invertirse a través de la conservación y promoción de las dietas tradicionales dentro de la región mediterránea.
No obstante, a pesar del mayor consumo de productos de origen animal, los datos epidemiológicos recientes correspondientes al período 1992-1994 siguen mostrando los claros beneficios atribuibles a una dieta al estilo Mediterráneo, con unas tasas de mortalidad por cardiopatía coronaria sustancialmente inferiores en las regiones del Mediterráneo que en la Europa Oriental y en los Estados Unidos.
Estudios de intervención
La mayoría de estudios de intervención dietética se han orientado hacia una reducción de las grasas saturadas y un aumento de los hidratos de carbono y/o los ácidos grasos poliinsaturados. Los hallazgos positivos que se extraen de estos estudios han confirmado con rotundidad la necesidad de reducir la cantidad de grasas saturadas en la dieta.
Hasta el momento no se ha llevado a cabo ningún estudio de intervención epidemiológica que haya investigado especialmente el efecto de los ácidos grasos monoinsaturados en la prevención primaria de cardiopatía coronaria. Sin embargo, numerosos estudios dietéticos controlados han puesto de manifiesto que las dietas ricas en ácidos grasos monoinsaturados reducen de forma efectiva el suero total y los niveles del colesterol asociado a las lipoproteínas de baja densidad (low density lipoproteins - LDL) que, a su vez, disminuyen la incidencia de insuficiencia cardíaca y de mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
Recomendaciones dietéticas
En la actualidad, muchas organizaciones sanitarias nacionales e internacionales difunden recomendaciones para la prevención dietética de la cardiopatía coronaria. Dichas recomendaciones se resumen a continuación:
La dieta mediterránea tradicional proporciona un ejemplo excelente de cómo aplicar estas pautas a la vida cotidiana. La dieta mediterránea contiene una gran abundancia de productos de origen vegetal (incluyendo el pan, los cereales, las frutas y verduras) y una cantidad de baja a moderada de productos de origen animal. Y lo que es más importante, el aceite de oliva es la principal fuente de grasa y proporciona un elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados.
Si desea obtener más amplia información sobre los beneficios del aceite de oliva para la prevención de la cardiopatía coronaria, consulte la página web http://europe.eu.int/olive-oil o póngase en contacto con:
Gloria Almirall-
Eurosciences Communication
Tel. 934 10 82 63
Fax: 934 39 55 27
E-mail: galmirall@hillandknowlton.com
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