LA COLOMBIANA |

Este estilo no tiene influencias americanas, pero se incluye en este grupo por sus aires melódicos semejantes a los cantes pertenecientes al mismo. Fue creado por Pepe Marchena en la década de los treinta y no le puso de nombre colombiana por ningún motivo en especial, como nos contaba Sabicas: "Entonces estaba Marchena, que es el que sacaba todos los cantes. Iba yo con él, de chavalico, que solía llevarme y, cuando no, le encontraba en todos los sitios... Perdone usted, ¿y qué cante es ese? Pues un cante que estoy haciendo ahora mismo: y le puso la colombiana". Este estilo cosechó un gran éxito desde el primer momento, interpretando algunos autores una parte del mismo a dúo. Su copla es de seis versos octosílabos, de los cuales suele repetir el cantaor los dos primeros.
Cante aflamencado con giros procedentes del folklore
hispanoamericano, pero no identificado con ninguna canción concreta en todo su
contexto, con copla de seis versos octosílabos, de los que el cantaor suele
repetir los dos primeros, a modo de estribillo. En opinión de José Blas Vega,
al estudiar los cantes llamados de ida y vuelta:<<Hacia 1930 aparece también
un nuevo estilo, la colombiana, motivada más por una canción que por el
influjo folklórico que pueda venir de Colombiana. Los cantaores más conocidos
en estos estilos de aquellos tiempos, fueron Pepe Marchena, Angelillo, El
Guerrita, El Niño de la Huerta. El Americano». En otros de sus escritos, el
mismo autor asegura: «La colombiana tiene una estructura definida creada por
Marchena. Todos han seguido ese mismo molde por lo que creo que apenas hay
variaciones de ningún tipo>>. Por su parte Antonio Hita Hidalgo, sostiene
la siguiente y documentadísima teoría acerca de la historia de la colombiana:
«Este estilo no fue nunca cante de importación, pués jamás existió en
nuestro país hermano. La colombiana fue creada y cantada sólo dentro de
nuestras fronteras, por lo cual no debería incorporarse nunca, junto con los
denominados cantes de ida y vuelta. Efectivamente, la colombiana es
relativamente moderna, siempre que consideremos moderno un estilo que tiene de
vida poco más del medio siglo. Su nacimiento y posterior divulgación nace de
los años treinta, cuando el tan vituperado, por determinados artistas y críticos
de esta generación, don José Tejada Martín Niño de Marchena, junto a don
Hilario Montes, y tomando como base de su creación, entre otras formas
musicales, la rumba española, realizan una composición aflamencada a la que
bautizan con el nombre de colombianas y que en su segunda parte era interpretada
a dos voces (esta segunda a modo de acompañamiento). Para este menester fue
requerido El Niño de la Flor. Tal creación y a la vez novedad, fue presentada
al público en el año 1931 con caracteres de gran acontecimiento en todas las
capitales de provincia. En Sevilla capital lo fue en el antiguo Teatro-Cine Pathé,
donde acudieron en el día de su debut las principales autoridades. Como
era normal, y dado el nombre que honestamente ostentaba este artista, unido ello
a que tenía establecido por aquel entonces un contrato de exclusividad con la
compañía de Gramófono. S.A., la nueva composición es impresionada,
apareciendo la misma con el titulo de Mi Colombiana, grabación que fue
editada en el mes de Junio de 1931, y cuya nomenclatura, para los interesados en
el tema. es: AE3.608. Como dato curioso puedo decir: fue la primera grabación
comercial que efectuó el guitarrista Paco Aguilera. A mediados del siguiente año
(1932). se vuelve a hacer una nueva versión de la colombiana, en la que
interviene don Ramón Montoya Salazar, composición que presentaba ligerísimas
variantes con respecto a la anterior y a la que titulan El pájaro carpintero
(Colombiana nueva). Fue grabada y posteriormente editada por la misma empresa
fonográfica anterior en el mes de diciembre de ese mismo año y su nomenclatura
es: AE4.142. A fínales de este mismo año que comentamos (1932), se vuelve a
realizar otra nueva versión de la colombiana siempre con pequeñísimos matices
por estas tres mismas figuras del flamenco (Niño de la Marchena, Ramón Montoya
e Hilario Montes), grupo al cual se suman dos nuevos artistas musicales,
Fernando Vilches y Bregel, este último pondría música de orquesta
conjuntamente con la guitarra de Ramón Montoya a esta tercera y última versión
por ellos realizada del cante por colombianas. Fue editada dicha grabación por
la misma casa fonográfica anterior, en la primavera de 1933, con nomenclatura:
AE4.200. De esta tercera y última grabación fue de donde la desaparecida y
gran artista Carmen Amaya obtuvo la letra... "Quisiera, cariño mío, / que
tú nunca me olvidaras, / que tus labios con los míos / en un beso se juntaran
/ y que no hubiera nadie en el mundo / que a ellos los separaran". Este mismo investigador ofrece una relación de intérpretes
de la colombiana a partir de Pepe Marchena: La Niña de los Peines, Niño de la
Flor. La Niña de La Puebla, El Carbonerillo, El Niño de la Huerta, José
Palanca de Marchena, Niño Salas, Niño de Utrera. Niño de Olivares. Niño de
la Peña, Luquitas de Marchena, La Andalucita, Juanito Valderrama. Angelillo, El
Americano y Carmen Amaya, añadiendo: «Incluso él celebre Manuel Vallejo, que
realizó de ella una adaptación festera, mezcla de colombiana y tango, y cuya
grabación fue publicada en 1934». Es también muy interesante a este respecto,
una declaración de Sabicas al periodista Mingues B. Formentor: «Entonces—se
refiere a los años treinta— estaba Marchena, que es el que sacaba todos los
cantes. Iba yo con él, de chavalico, que solía llevarme y, cuando no, le
encontraba en todos los sitios... Perdone usted, ¿y qué cante es ése? Pues un
cante que estoy haciendo ahora mismo: y le puso la colombiana. Mas tarde, con
los años he llegado a hacer de todos los cantes una versión de concierto.
Pero, claro, no puedo poner colombiana en el programa porque de colombiana no
tiene nada, y la gente se preguntaría que dónde está Colombia ahí...
Entonces le pongo inspiración y a tocarlo». Después de una época poco
interpretado, el intervalo que comprenden los años sesenta y setenta, y
primeros ochenta, se empieza a revalorizar este estilo por cantaores punteros,
principalmente en grabaciones discográficas, y con intentos de renovación a
cargo de Ana Reverte.
Datos extraidos del Diccionario Flamenco
de Jose Blas Vega y Manuel Rios Ruiz
Cinterco - 1985.
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