LAS CARENCIAS SOCIOCULTURALES |

El análisis estadístico revela una variación en la amplitud del fracaso escolar según de qué medio social se trate y demuestra que el fenómeno afecta de forma más clara a los sectores socialmente "desfavorecidos". Ese alejamiento de unos sectores respecto a otros se explica si se examinan las condiciones económicas, sociales y culturales del medio. Dicha postura ideológica, que estuvo de moda en los años 60 y 70, explica en esencia el fracaso escolar a base de carencias, clasificadas dentro de la noción de carencias socioculturales (cultural deprivation). El niño que sale de un medio llamado "desfavorecido" no dispone de una base cultural necesaria para triunfar en la escuela.
Un déficit de recursos culturales en el ambiente familiar y social provoca un retraso del desarrollo intelectual en el niño, sobre todo en el aspecto cognoscitivo y verbal. El entorno familiar no da, pues, al niño la base cultural y lingüística necesarias como para salir airoso en los estudios.
Habría, pues, una estrecha relación entre el nivel cultural de un medio social determinado y el desarrollo escolar de los niños que salen de ahí. Por ejemplo, la presencia de libros en el hogar, la lectura de periódicos, la asiduidad a espacios culturales... son indicadores de primera línea de un nivel cultural alto que influyen en una salida digna en los estudios. La ausencia casi total de ello en las familias llamadas "desfavorecidas" podría ser responsable en gran parte del fracaso escolar.
Otros trabajos establecen una correlación entre el ambiente cultural familiar y la trayectoria educativa de los niños. Así pues, el análisis de una serie de pruebas revela hasta qué punto influye el interés que tienen los padres para con su hijo y su escolarización en su desarrollo intelectual. Por tanto, un buen ambiente educativo familiar favorece un mayor equilibrio de la personalidad del niño lo que, a su vez, asegura una disposición más favorable para la reflexión.
Otros autores van demasiado lejos al considerar que "un ambiente educativo malo es un factor que implica una mala adaptación al centro escolar, pues, supone la existencia de diferencias bastantes notables entre el sistema de valores que rigen la vida en el hogar y el sistema de valores que rigen la vida en el centro escolar".
Por otra parte, la falta de contacto de los padres pertenecientes a sectores desfavorecidos con los profesores puede influir en el proceso escolar de los hijos.
En lo referente al ámbito lingüístico algunos investigadores han llamado la atención sobre el concepto "lenguaje elaborado" demostrando lo mucho que condiciona el entorno lingüístico del niño desde muy pronto a su adaptación a la lengua del centro escolar. En un medio que se podría llamar "socioculturalmente acomodado" el niño aprende un "código elaborado" que corresponde al usado en el centro escolar. Por el contrario, en las familias llamadas "socioculturalmente desprotegidas" el niño recibe un "código restringido" hecho a base de intercambios inmediatos, concretos, sin matices en la expresión. El lenguaje va a funcionar desde ese momento como un criterio de selección; no siendo el código restringido el mismo del centro escolar, el niño que lo usa se encuentra disminuido lingüísticamente, lo que altera su recorrido escolar.
Otros autores, sin embargo, prefieren hablar de una relación diferente con el lenguaje más que de lenguajes jerarquizados y de carencia lingüística. El niño vive una relación diferente con el lenguaje en función de las normas de su propia cultura; el languaje constituye un aspecto más de su cultura, entre otros muchos. Según LABOV principalmente, el lenguaje de los niños negros de ghettos americanos es tan rico y elaborado como el de los niños de clase media. No obstante, ese lenguaje no tiene un lugar en el centro educativo, donde no se le reconoce. Desde luego que ese niño no es más pobre lingüísticamente y, sin embargo, en el centro escolar se encuentra en una situación objetiva de inferioridad lingüística.
El fracaso -o el éxito- escolar estaría, pues, íntimamente ligado a las condiciones económicas del alumno. De acuerdo con esa postura el coste, la rentabilidad de los estudios, el nivel de ingresos determinan el nivel, la orientación y la perseverancia en los estudios. En efecto, una gran parte de los estudiantes de un medio social pobre no sobrepasaría el umbral de los estudios superiores.
La organización del tiempo en la enseñanza superior exige disponer de los medios de subsistencia a la par que se siguen los estudios, lo que grava aún más a los estudiantes de las clases modestas.
Pertenecer a una clase social específica determina la posesión o no del poder económico y de unos conocimientos ligados al funcionamiento del sistema escolar. Esta adscripción es fuente de seguridad o de inseguridad. La seguridad facilita proyectos de largo alcance y su planificación precisa. La inseguridad no permite más que proyectos a corto plazo y una realización incierta; de ahí que los niños provenientes de clases sociales llamadas desfavorecidas se orienten hacia una enseñanza de tipo corto.
La teoría de las carencias socioculturales pone el acento sobre el hecho de que es el mismo niño el que está en inferioridad de condiciones por su falta de referencias culturales necesarias para sacar adelante los estudios. Esta tesis del "déficit" ha motivado un conjunto de proyectos pedagógicos, de "compensación" o de "recuperación", para intentar equilibrar los "déficits" culturales del niño a través de actividades que lo motiven. Es lo que ocurre con amplios programas de educación compensatoria o proyectos de apoyo al alumno como la organización de clases para hacer los deberes o centros de documentación escolar. Todo ello también es válido para los proyectos educativos con vistas a compensar los "déficits" educativos de los padres.
Por lo tanto, la tesis de las carencias socioculturales, aun rompiendo con la explicación genética del fracaso escolar, sigue haciendo al niño y a la familia los máximos responsables del fracaso escolar. Tesis que ha sido duramente criticada en lo referente a un saber único y universal a partir del que se evalúan los alumnos y su medio. "Del reconocimiento de desigualdades sociales en la posesión de bienes culturales o en la adquisición de conocimientos se pasa a un juicio negativo y elitista acerca del nivel cultural e intelectual de algunas categorías sociales (aptitudes y habilidades disminuidas, defectos o deficiencias culturales y cognoscitivas)".
De hecho, el concepto de carencias socioculturales ha sido argüído sobre todo en el caso del fracaso escolar de niños provenientes de la inmigración. Considerados durante un tiempo como "símbolo" del "máximo alejamiento entre los sectores favorecidos y desfavorecidos, entre el espacio sociocultural de los herederos y el de los damnificados de la escuela" esos niños llevan sobre sus hombros una doble cultura considerada como un factor de fracaso escolar, como un elemento carencial en el recorrido escolar. El discurso oficial tiende a infravalorar la cultura de origen, aun tomándola como un apoyo necesario para acceder a la cultura del país de acogida. El niño se podría encontrar dividido entre la cultura de origen y la cultura del país donde vive, que le transmite principalmente la escuela. Las dos culturas son, pues, tomadas como dos sistemas independientes y externos que se enfrentan a través del niño. Ello supone tanto como ignorar que ese niño "participa de las dos culturas, cada una de las cuales opera interiormente sobre la otra". Son sus puntos de referencia, lo que da un sentido al mundo.
En realidad estos análisis del fracaso escolar entendido como carencias se inspiran principalmente en las teorías de la reproducción, que se basan en nociones de diferencias, como lo vamos a ver.
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