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LA MOSCA DEL OLIVO |
Es un insecto díptero de la
familia de los Tripétidos que se encuentra en el área mediterránea, en el
occidente de Asia y en muchas zonas de África. Se trata de una mosca que en
estado adulto mide de 4 a 5 milímetros de longitud. La hembra acaba su abdomen
con el aparato ovipositor, de forma cónica y de un milímetro de longitud,
pudiéndosela distinguir fácilmente del macho.
Los huevos son de color blanco lechoso y de longitud inferior a un milímetro,
las larvas no tienen patas, son de forma cilindrocónica y su tamaño alcanza en
pleno desarrollo de 6 a 8 milímetros de longitud por 1,3 a 1,4 milímetros de
anchura.
Su estado pupal es de forma elíptica, con un tamaño inferior a 0,5 milímetros de
longitud y 2 milímetros de anchura, adquiriendo un color amarillento al
principio y marrón ocre con posterioridad.
A) CICLO BIOLÓGICO.
Pasa el invierno en estado
de pupa, bajo tierra y con menos frecuencia en estado adulto en sitios
resguardados. En primavera (marzo - abril) aparecen los adultos e inician un
período en el que se alimentan de sustancias azucaradas y nitrogenadas,
necesarias para el desarrollo de los genitales, que encuentran en exudados de
flores, frutos, lesiones o picaduras e incluso en excreciones de otros insectos
(melazas de homopteros).
La puesta de huevos se realiza en las aceitunas, tres días después del
acoplamiento, la hembra elige los frutos de manera que tengan 8 ó 10 milímetros
de diámetro por lo menos y que no estén picados con anterioridad.
En las últimas generaciones la hembra selecciona incluso frutos cuyo estado de
madurez permita sincronizar su desarrollo con la evolución de la larva.
Normalmente tiene 3 generaciones al año, aunque puede llegar a 4 en
circunstancias muy favorables. Las generaciones estivales completan su ciclo en
35 a 40 días, llegando hasta 60 días en las generaciones otoñales.
B) DESARROLLO DE LA PLAGA.
Los factores climáticos,
temperatura y humedad, influyen decisivamente en el desarrollo de la plaga, de
manera que limitan su área geográfica, regulando incluso su amplitud del ciclo
biológico. En España, la mayor intensidad de la plaga se da en el litoral, donde
es endémica dada la elevada humedad relativa existente.
Más al interior los ataques de la mosca son accidentales y sólo se producen
cuando las condiciones climáticas son favorables. Las altas temperaturas y la
baja humedad relativa del verano impiden el desarrollo del insecto dado que los
huevos y larvas recién nacidos se desecan. La plaga por tanto no prospera hasta
principios de otoño, cuando se producen las primeras lluvias. En el interior de
la Península la plaga no se desarrolla porque la climatología no le es
favorable.
Además de las condiciones climáticas, la variedad del olivo y los depredadores
de la mosca son también factores influyentes en el desarrollo de la plaga. Los
adultos, en sus primeras generaciones pican las aceitunas más adelantadas, por
lo que las variedades tempranas son más atacadas al principio. En cambio en las
generaciones últimas, la mosca busca las aceitunas de variedades tardías, porque
se conservan más tiempo verdes. Por otra parte, la acción parasitaria de los
depredadores de la Dacus es fuerte en verano, pero en otoño disminuye porque en
esta época se alimentan de otros insectos además de la larva de mosca.
C) DAÑOS.
Dacus oleae
se considera una de las plagas más importantes y temibles
del olivo. La mosca adulta pone sus huevos en el fruto, y la larva se desarrolla
en el interior alimentándose del mesocarpio, provocando en la aceituna un
disminución de peso (20 %) y de rendimiento considerable. Los frutos atacados
tienen zonas de la piel más claras que el resto y a medida que la aceituna va
madurando, con frecuencia caen.
La caída de los frutos y la disminución de peso y rendimiento son los daños
directos que la Dacus produce en el olivo. Pero lo más importante es el daño
indirecto que provoca la mosca en la calidad del aceite de la aceituna atacada.
La larva, en su desarrollo origina en los frutos un gran número de galerías y
agujeros por donde penetran hongos (Gloeosporium olivarum) y bacterias
que alteran gravemente la calidad de los aceites a causa del aumento de acidez y
el deterioro de las características organolépticas.
D) MEDIOS DE LUCHA.
El procedimiento para
combatir la mosca es distinto según la zona. En el litoral mediterráneo se
empezará a tratar cuando la aceituna tenga de 8 a 10 mm de tamaño, mientras que
más al interior donde los ataques son accidentales habrá que determinar el nivel
de población para iniciar el tratamiento.
El control de los niveles poblacionales se realiza mediante mosqueros de cristal
(tipo McPhail) en los que se introduce una disolución de fosfato biamónico al 3
% o proteína hidrolizable al 1 %. Se colocan en el interior del olivo, con
orientación sur y a media altura. En épocas de lluvia, se debe completar
colocando en el exterior del árbol placas trampa amarillas con atrayente sexual.
Cuando el número de moscas recogidas por mosquero sea superior a 25, se deben
iniciar los tratamientos. En general, para las primeras generaciones, se debe
tratar cuando se observa la primera aceituna picada, coincidiendo con la fórmula
mosca/trampa/día y larva viva. Para las generaciones últimas, se debe tratar
cuando el coeficiente de mosca por mosquero y día sea superior a 0,6.
El tratamiento puede hacerse con cebos aplicados en los árboles mojando una
superficie de 1 a 2 m2 en la parte orientada al sur con una solución de 600 cc
de dimetoato, 1 Kg. de proteína hidrolizable y 100 litros de agua.
También se pueden hacer tratamientos en pulverización total y en este caso los
insecticidas se utilizarán a dosis normales. También se recomienda el empleo de
formation, triclorfon, metidation y fosmet. Se pueden realizar tratamientos
aéreos aplicando dosis de 20 litros por hectárea total de una disolución
compuesta por 0,5 litros de dimetoato, 0,5 kg de proteína hidrolizable y 20
litros de agua.
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